Entrevista a María Amparo Tortosa Garrigós: Afganistán

La Coalición Internacional (ISAF) ha entrado en numerosas ocasiones en combate real en
Afganistán

¿Cúal es la situación actual en Afganistán? ¿Se puede hablar de guerra? Si es así, ¿quiénes son los contendientes?

Más que de guerra hoy se habla de conflictos armados, en el caso de Afganistán es el de los yihadistas (conformados por Al Qaeda, antiguos talibán no reintegrados, señores de la guerra organizados en torno al narcotráfico y los gobernadores de muchas regiones) enfrentados al Gobierno central de Kabul y la presencia occidental en el país. La amalgama de insurgentes es muy variada, pero tienen el común de buscar un Estado islamista e implantar la Sharía, para acabar con la presencia occidental y todo signo de progreso al estilo occidental: entiéndase por ello la democracia, la igualdad, el desarrollo y la apertura al sistema internacional.

En 2005, las elecciones parlamentarias y los Consejos Provinciales parecían empezar a estabilizar el país, porque muchos excombatientes se incorporaron al proceso político y los programas de desarme de la ONU. Los que no, huyeron a la región de Waziristán en Pakistán – fronteriza con Afganistán-, donde han constituido un confinamiento organizado gracias a la protección que les brindan las tribus pastún de la zona, facilitada por la difícil penetración que tienen los servicios pakistaníes y por los apoyos políticos que han sustentado a su gobierno. Desde esa frontera porosa se sirven para penetrar en el país con el objetivo de perpetrar atentados. Pero más allá de esta pervivencia, la clave de la situación presente está en el 2006; estoy convencida de que la extensión de las operaciones de combate de la Coalición Internacional desde aquel año, al sureste, es la clave del progresivo empeoramiento que ha sufrido el país. Y a las cifras me remito: del 2001 al 2003 no hubo ataques suicidas, en el 2004 hubo tres, en 2005 diecisiete, en 2006 la cifra se disparó a 124 con un resultado de 4400 víctimas. ¿Con qué coincide este pico?, con la expansión de las operaciones de combate de la fuerzas de la Coalición al sureste (zona talibán donde antes aun no habían penetrado). En 2007 se llegaron a 137 ataques suicidas con resultado de 6000 muertes (de las cuales 210 eran soldados de la Coalición más 700 afganos). En junio de ese año murieron 90 civiles en diez días debido a los daños colaterales. La cifra de víctimas civiles en 2008 gira en torno a 5000. Estas operaciones han hecho inaccesibles para la ayuda humanitaria la mitad de los distritos del país, provocando un mayor rechazo de la población local, y una identificación de ISAF-OTAN con las acciones bélicas. Para la misma ISAF la mitad de Afganistán tiene una presencia talibán “alta”. Y sin duda alguna es la extensión de las operaciones de combate lo que ha provocado una preocupante recuperación de Al Qaeda y los Talibán en los 2 últimos años.

¿Cómo se originó el conflicto?

Afganistán es el producto de luchas tribales desde tiempos ancestrales y que aun hoy perviven en su composición étnico-religiosa y con el añadido de las sucesivas invasiones occidentales de la era contemporánea. En 1839 se libró la primera guerra anglo-afgana, en 1878 una segunda guerra que dio como resultado un protectorado británico, una tercera guerra en 1919 llevó a su independencia. Pero posteriormente son los soviéticos los que invadieron el país en 1979, resultando también mal parados. Y en 2001 EEUU derrocó al régimen de los Talibán tras su intervención; de ahí parten la celebración de elecciones y la formación de estructuras de poder al estilo occidental. Esperemos que las elecciones presidenciales programadas para este año, que junto con el nuevo rumbo que le va a dar al país la administración Obama, logren aportar nuevos factores de mejora a la situación.

El problema es también geoestratégico, pues Afganistán no es preciado precisamente por tener riquezas ni recursos naturales, sino más bien por ser un lugar de paso imprescindible para liberar las rutas de energía que conectan Asia central con Europa.

Y por último, para solucionar el conflicto afgano se debe contar obligatoriamente con Irán y Pakistán.

¿Qué tipo de misión desempeñan las tropas españolas en Afganistán? ¿Es necesario aumentar el contingente de la ISAF (la misión de la OTAN en Afganistán)?

Hay que diferenciar claramente entre la presencia de tropas bajo resolución de la ONU y destinadas a la reconstrucción, como es el caso de las españolas, y la Coalición liderada por EEUU y en la que participan los británicos y pocos países más de corte anglosajón (sin un mandato legal claro ni consenso con el resto de países). El contingente debe aumentarse hasta alrededor de los 90.000 efectivos que serían necesarios. Pero ojo, no para combatir, sino para asegurar la zona, la reconstrucción y sobretodo asistir a las fuerzas afganas con la finalidad de que emprendan esa lucha por sí mismas en un futuro y que pudieran así llegar a ser autónomas para poner orden, sin necesidad de la ayuda externa. Es a todo esto a lo que debería ir destinado el refuerzo militar que necesita Afganistán. Pero hay otro instrumento necesario, la recuperación de la política como medio de integración: aumentar el sueldo de la policía y el ejército afganos, dotándoles de capacidades y recursos para que se vayan haciendo cargo de la parte más ardua del combate, un pacto con los gobernadores para buscar alternativas u otras salidas al cultivo del opio, el apoyo al Estado de Derecho, la descentralización a cambio de la integración de sus huestes en la fuerzas regulares, la lucha contra la corrupción, etc. Cuando el gobernador de Nangarhar ha decidido presentarse a las elecciones, ha mandado sustituir los cultivos de la amapola por rentables piscifactorías.


Hay otro elemento muy poderoso para no abandonar Afganistán a su suerte: los yihadistas que atentan en Europa se entrenan allí y existe un vínculo formativo y de apoyo para atentar en Occidente; de alguna manera, quienes amenazan a nuestras sociedades en Occidente tienen un vínculo con aquel lugar.





Nuestra colaboradora, María Amparo Tortosa Garrigós, en el Valle de los Budas, en Bamiyán (Afganistán)

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